Bartolillos, bartolillas… hoy vamos a hablar de algo tan común como los atascos en hora punta y tan peligroso como un cable pelado: las deudas. Sí, esas cosas que firmamos con más ilusión que conciencia y que luego nos persiguen como si fueran perros de presa financieros.

“Un bartolillo informado puede equivocarse; uno desinformado está condenado.”
—Universo Bartolo
Pero no todo préstamo es malo. Algunos te hunden, sí… pero otros te pueden salvar la vida financiera o incluso impulsarte hacia arriba. Y como dijo Benjamin Franklin:
“Un pequeño agujero puede hundir un gran barco.”
—Benjamin Franklin
Pues las deudas malas son exactamente eso: agujeros silenciosos.
Vamos a aprender a detectar qué agujeros taponar… y qué deudas pueden ser madera para construir una barca mejor.
🟢 Las deudas buenas (sí, existen y no son unicornios)
Antes de que alguien diga “Bartolo, pero si toda deuda es mala”, vamos a dejar algo claro con esta cita del propio libro que estás promocionando:
“La deuda no es el enemigo. El enemigo es usarla sin saber para qué.”
—Bartolo del libro “Deudas: cómo no cavarte tu propia tumba”.
Una deuda buena es aquella que te hace ganar dinero, te ahorra dinero o aumenta tu valor. Si no hace ninguna de esas tres cosas… cuidado.
1. La deudas te generan ingresos.
Ejemplo clásico:
- Compras una furgoneta para repartir.
- La furgoneta te deja facturar más cada mes.
Resultado: deuda buena.
La furgoneta trabaja para ti.

2. Aumenta tu valor (profesional y económico).
Cursos, talleres, certificaciones, herramientas de trabajo…
Como decía Warren Buffett:
“La mejor inversión que puedes hacer es en ti mismo.”
—Warren Buffett
Si un curso te cuesta 1.000 €, pero te ayuda a ganar 200 € más al mes, esa deuda tiene retorno. Es una inversión, no un problema.
3. Te ahorra dinero a largo plazo.
Reformas que reducen gastos, electrodomésticos eficientes, mejoras estructurales…
Si algo te cuesta hoy, pero te ahorra mañana, es una deuda amiga.
🔴 Las deudas malas (las que te arrastran sin que lo notes)
Aquí entra el lado oscuro.
“No es pobre quien tiene poco, sino quien desea más.”
—Séneca
Las deudas malas nacen de tres errores:
- Financiar cosas que pierden valor.
- Comprar más por ego que por necesidad.
- Ir pagando cuotas “cómodas” que no son otra cosa que trampas.
Ejemplos típicos:
- Televisores financiados.
- Vacaciones a plazos.
- Móviles de 1.200 € pagados en 24 meses.
- Ropa financiada “sin intereses” (JA).

Estas deudas no te hacen rico, no mejoran tu vida y te quitan libertad.
⚠️ La categoría diabólica: las deudas “quiero y no puedo”.
Aquí es donde los bartolillos resbalan.
Estas deudas nacen cuando compramos para parecer, no para ser.
Ejemplos reales:
- Coche más caro “para no quedar mal”.
- Móvil de gama alta “porque todo el mundo lo tiene”.
- Ropa financiada “para ir a la moda sin pagarla ahora”.
Como decía Dave Ramsey (uno de los tipos que más sabe de deudas en el planeta):
“Compramos cosas que no necesitamos con dinero que no tenemos para impresionar a personas que no les importamos.”
— Dave Ramsey
Si la razón de la compra es impresionar…
amigo, esa deuda es veneno puro.
🧠 El método Bartolo para saber en 10 segundos si una deuda es buena o mala
Hazte estas preguntas:
- ¿Me hará ganar dinero?
- ¿O me hará ahorrar dinero claro y real?
- ¿Me da libertad o me la quita?
- ¿Mi yo dentro de 5 años me dará las gracias?
- ¿Podría pagarla incluso si mis ingresos bajan un poco?
- ¿Estoy comprando desde la necesidad o desde el ego?
“La deuda buena es una escalera. La deuda mala es una piedra atada al tobillo.”
—Bartolo Style
Si la mayoría de respuestas son “NO”, ya sabes de qué lado de la balanza estás.
🧮 Ejemplo práctico para que no queden dudas de la deuda.
Caso 1: Deuda buena
Lucía pide 12.000 € para una furgoneta que usará para su negocio.
- Cuota: 240 €/mes.
- Ingresos extra gracias a ella: 700 €/mes.
→ Eso es inversión.
Caso 2: Deuda quiero-y-no-puedo
Marcos pide 8.000 € para un coche más moderno “porque el cuñado se ha comprado uno”.
- Cuota: 210 €/mes.
- Ingresos extra: ninguno.
- Ego: alto.
- Libertad financiera: por los suelos.
→ Eso es cavar tu tumba con pala eléctrica.
🧩 ¿Por qué importa tanto distinguir?
Porque la mayoría de los bartolillos están atrapados no por una deuda, sino por una mezcla tóxica de microdeudas que nunca se revisan.
Lo que diferencia a una persona financieramente estable de una que nunca respira es la capacidad de decir:
- “Sí” a lo que suma.
- “NO” a lo que resta.
“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es un acto, sino un hábito.”
—Aristóteles
Si haces hábitos de deudas buenas, prosperas.
Si haces hábitos de deudas malas, te hundes.
🚀 Conclusión Bartolo
No huyas de la deuda.
Huye de las deudas malas.
La deuda puede ser una herramienta maravillosa, pero también una prisión de máximo nivel financiero.
“No hay libertad financiera sin control de las deudas.”
—Universo Bartolo
Y si quieres aprender a salir del agujero…
“Deudas: cómo no cavarte tu propia tumba (y salir si ya estás dentro)” es el mapa perfecto.

Disclaimer Bartolo: La información de este artículo es educativa y orientativa. No sustituye asesoramiento financiero profesional. Cada bartolillo y bartolilla debe analizar su situación personal antes de tomar decisiones económicas. Aquí enseñamos a pensar, no a endeudarse.
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